miércoles, 4 de septiembre de 2013

UN CUENTO CON LETRAS...

La Plapla



Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas emes, orejudas eles y elegantísimas zetas.
De pronto, vio algo muy raro sobre el papel.
–¿Qué es esto?– se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.
Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.
Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.
Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.
Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:
–¡Ay!
Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos, y ya van tres. Pegando la nariz al papel preguntó:
–¿Quién es usted, señorita?
Y la letra caminadora contestó:
–Soy una Plapla.
–¿Una Plapla? – preguntó Felipito asustadísimo –¿Qué es eso?
–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.
–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.
–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.
–¿Y qué hago con la Plapla?
–Mirarla.
–Sí, la estoy mirando pero ¿y después?
–Después, nada.
Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.
Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a su maestra, gritando entusiasmado:
–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!
La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco. Pero no.
Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.
Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.
Ese día nadie estudió.
Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primero inferior, se dedicaron a contemplar a la Plapla.
Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el Abecedario.
Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.
Qué le vamos a hacer, así es la vida.
Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?

4 comentarios:

  1. muy bueno! me encanto el cuento! con razón todos escribimos bien al final! cuantas plaplas tendrán guardadas nuestras seños de primaria! excelente

    ResponderEliminar
  2. Me gusto mucho el cuento, mas aún cuando podemos utilizarlo a modo de ejemplo cuando los niños comienzan a escribir y se alvidan algunas vocales por ejemplo, o bien repiten varias veces letras en la misma palabra, y a modo de ayuda le podemos contar este cuento, de manera tal que no se pongan mal al no llegar a escribir bien las primeras veces que obviamente le va a costar bastante hasta que aprendan y lo tengan incorporado,
    Muy lindo cuento para implementar cdo comienzan la escritura.

    ResponderEliminar
  3. El cuento me gusto mucho, porque no solo nos entretiene, sino que a mi entender, se podría utilizar como material didáctico, ya que es con audio. Lo escuchamos con mi hijita de 5 años y a ella también le gusto mucho y me pedía que se lo ponga de nuevo, mas allá de no poder descifrar lo que el cuento trata de decir, cuanto mas le puede llegar a gustar a un niño que si lo entiende. Aveces no imaginamos la variedad de recursos que podemos encontrar para trabajar con los niños, este me gusto mucho.

    ResponderEliminar
  4. El comentari anteruior es mio. Maria Carnevali, perdon estoy aprendiendo.

    ResponderEliminar